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Thursday, May 1, 2014

Bajo Sus Alas

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"Anhelo...refugiarme debajo de tus alas...A la sombra de tus alas cantar´" Salmo 61:4b; 63:7 NVI

Había un granjero que una tarde estaba ausente de su granja cuando se inició un fuego en la pradera que se extendió rápidamente hacia su propiedad. Una gallina en el corral se dio cuenta del peligro y de inmediato llamó a sus pollitos, reuniendo a todos y cada uno debajo de sus alas hasta que pasó el holocausto.

Justo antes de Su muerte, Jesús expresó su preocupación por Su pueblo de esta manera: "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste!" (Mateo 23:37 NVI). Este es el cuandro más "maternal" que tenemos de Dios y tal vez es esto lo que más nos atrae hacia él.

Al volver el granjero descubrió que el fuego había pasado sobre la gallina y la había matado. Sin embargo, debajo de su cuerpo todo los pequeños pollitos estaban a salvo. Ella se hizo a sí misma vulnerable y sacrificó su propia vida para salvar a los suyos. Dios se hizo vulnerable en Cristo para así poder salvarnos.

Podemos refugiarnos bajo esas divinas alas. Con la seguridad de que Él siempre nos protegerá, podemos cantar desde su sombra no importa lo que venga a amenazarnos.

William Cushing (1896) lo expresó de esta manera:

Bajo Sus alas estoy segura por siempre,
aunque la noche se profundice y las tempestades sean salvajes,
aún confiaré, sé que Él me cuidará, Él me ha redimido y yo soy Su hijo.

Bajo Sus alas, bajo Sus alas,
quién de Su amor puede apartarse.
Bajo Sus alas, bajo Sus alas,
mi alma estará segura, a salvo segura por siempre.

Thursday, March 20, 2014

Es Suficiente

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"El Señor lo encaró y dijo: 'Ve con la fuerza que tienes, y salvarás a Israel del poder de Madián. Yo soy quien te envia...Tú derrotarás a los madianitas como si fueran un solo hombre, porque yo estaré contigo'". (Jueces 6:14, 16, NVI)

Obstáculos enormes. Cosas imposibles. Desafíos abrumadores. Gedeón era un granjero pobre, que tenía que esconder sus cosechas de los madianitas que habían derrotado y sometido a los israelitas. Ya la supervivencia era desafío suficiente. Y entonces llega Dios y le ordena que desaparezca a esos chupa sangre de la faz de la tierra. Comprensible, Gedeón está indeciso en cuanto a ser voluntario, o ser reclutado.

No puedo hacerlo, soy muy débil, murmura Gedeón dentro de su pecho (Jueces 6:16).

Gedeón no tenía el beneficio de esta promesa de los escitos de Pablo: "Te basta con mi gracia...mi poder se perfecciona en la debilidad...gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo...me regocijo en debilidades...insultos, privaciones, persecuciones y dificultades...cuando soy débil, entonces soy fuerte" (2 Corintios 12:8-10).

Aquí el problema es más grande. Gedeón conocía las historias de los actos de Dios en las vidas de Su pueblo (Jueces 6:13). Sin embargo, debido a que no había visto esos milagros durante su propia experiencia con Dios, Gedeón dudaba de que Dios estuviera realmente con él. Su problema era básicamente de confianza, fe, creer en lo que no podía ver.

Dios no se lo hizo fácil a Gedeón. Él le ordenó al joven ir "con la fuerza" que tiene, aunque Gedeón siente su debilidad hasta el fondo del alma. El Señor le pidió que creyera en lo que no podía ver. Él envió a un temeroso granjero a convertirse en un valiente capitán del mini ejército del Señor. Él quipó a Gedeón con una lámpara, una jarra y una promesa: "Yo estaré contigo". Y Gedeón ganó.

A veces Dios no nos bendice con una gran fuerza, o con una gran fe. Él simplemente toma lo poquito que ofrecemos en obediencia y hace grandes cosas con ella.


Thursday, January 16, 2014

El Principio de Dar

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"Si acaso se preguntan: '¿Qué comeremos en el séptimo año, si no plantamos ni cosechamos nuestros productos?'" —Levítico 25:20.

Cada siete años, el pueblo de Israel debía "diezmar" su tierra dejándola sin cultivar. Cualquier granjero sabe que es de gran valor dejar descansar la tierra por un período de tiempo. La tierra es un recurso "autorenovable". Al dejarla sola, se revitaliza y produce aún más abundantemente. Pero esta ofrenda de la tierra a Dios no era sólo buena agricultura, era también un recorditorio del mandamiento de Dios de reservar un día para el descanso. Era también una prueba de fe.

La tierra, y lo que producía, era vital para la supervivencia, así que la pregunta hecha en Levítico 25:20 era razonable. El pueblo de Dios la cuidaba dos años antes de que pudiera comer de lo que produjera su tierra. ¿Qué debían hacer mientras tanto?

"...les enviaré una bendición tan grande que la tierra producirá como para tres años. Cuando ustedes siembren durante el octavo año, todavía estarían comiendo de la cosecha anterior, y continuarán comiendo de ella hasta la cosecha del año siguiente" (Levítico 25:21, 22). Básicamente, Dios está prometiendo, que si son fieles a Él, Él será fiel a ellos.

Podemos aplicar este principio a nuestro propio diezmo. Si le damos a Dios el 10% que es Suyo por derecho, el resto de nuestras necesidades aún estarán cubiertas. No tendremos los bolsillos vacíos. Si damos un diezmo de nuestro tiempo para pasar tiempo con Él, el resto será suficiente para todos los demás trabajos que tengamos que hacer. Esto también aplica en términos del "descanso del sábado", o dejarnos renovar cada semana para poder ser más productivos. Dar a otros trabajos bajo el mismo principio.

Estos recursos que yo aparto para los pobres, no resultará en que nos sea negado a mí o a mi familia le que necesitatmos.

Es un principio de buena agricultura. Es una forma de practicar el principio del "descanso del sábado". Es un ejercicio de fe. Y no estaremos decepcionados de los resultados.