"A ti, fortaleza mía, vuelvo los ojos, pues tú, oh Dios, eres mi protector, yo le cantaré a tu poder...y por la mañana alabaré tu amor; porque tú eres mi protector, mi refugio en momentos de angustia. A ti, fortaleza mía, te cantaré salmos, pues tú, oh Dios, eres mi protector. Tú eres el Dios que me ama!" —Salmo 59:9, 16, 17 NVI
Con el tiempo, el cuerpo comienza a desgastarse. Para mí, lo primero fueron las articulaciones. Las rodillas comenzaron literalmente a crujir al desaparecer el cartilago. Nunca le presté mucha atención a mis pulgares hasta que el comienzo de la artritis provocó que me empezaron a fallar. Abrir frascos es un problema, escribir en el mejor de los casos es una tarea difícil; en el peor, imposible. Usar la computadora puede ser doloroso, cerrar botones o subir cremalleras es un reto; son cosas sencillas, pero cosas sencillas que causan hinchazón y dolor.
Como seres humanos, somos un paquete de fuerzas y debilidades. Y con frecuencia, cuando los retos de la vida nos confrontan, descubrimos que aún nuestras fuerzas no son tan fuertes despúes de todo. Es entonces cuando las palabras del salmista cobran tanto significado.
Él se refiere a Dios como "mi fuerza": la fuerza que tenemos, y la fuerza de ir más allá de lo que somos y tenemos.
Él mira hacia Dios, su Fuerza cuando su propia fuerza física falla y no puede seguir adelante, no puede hacer más nada.
Él mira hacia Dios, su Fuerza cuando todo lo que puede ir mal, va mal.
Él mira hacia Dios, su Fuerza cuando está desanimado, triste o herido.
Él mira hacia Dios, su Fuerza en peligro o enfermedad.
Él canta en alabanza a Dios porque cuando busca Su Fuerza, lo encuentra a Él: una fortaleza para protección y una fuente de amor.
Dios es la Fuerza de mis rodillas, mis manos, mi corazón, mi mente, mi alma. Cuando todo lo demás falla, y aún cuando no, Él provee lo que necesito, más arriba y más allá de lo que necesito.
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Thursday, April 30, 2015
Thursday, May 29, 2014
Bañandose en la Luz del Hijo
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Este es el "Club Med" de los pasajes. Escucha las palabras, y relájate en el club de Sus promesas:
"Fiel es el Señor a su palabra y bondadoso en todas sus obras"
Estoy sacando la silla de extensión.
"El Señor levanta a los caídos y sostiene a los agobiados"
Me estoy poniendo mis shorts, mi camiseta, y las sandalias.
"Abres la mano y sacias con tus favores a todo ser viviente"
Estoy sacando el té frío, mis lentes de sol, y la Biblia.
"El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras"
Estoy sentada, no, recostada, sintiendo el calor de Su presencia.
"El Señor está cerca de quienes lo invocan, de quienes lo invocan en verdad"
No estoy hablando, sólo dejando que Él me hable.
"Cumple los deseos de quienes le temen; atiende a su clamor y los salva"
Estoy sintiendo Su amor cubrirme mientras pasa la brisa.
"El Señor cuida a todos los que le aman"
Estoy descansando en Él.
Thursday, April 17, 2014
S.O.S.
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El primero de mayo es una fecha en la cual, en muchos países, tradicionalmente se celebra el renacimiento de la primavera después del duro y largo invierno. S.O.S. ("Mayday", literalmente "día de mayo) es también la señal que usan las tripulaciones en los aviones cuando están en emergencia y necesitan ayuda inmediata.
Ambas, la celebración y la llamada de auxilio se encuentran aquí, en el Salmo 20, en la oración de David: "Que el Señor te responda cuando estés angustiado; que el nombre de Dios de Jacob te proteja. Que te envie ayuda desde el santuario; que desde Sión te dé su apoyo". Dios contesta nuestro llamado de auxilio (S.O.S.) cuando nos responde, proteje, ayuda, y apoya en medio de nuestras ANGUSTIAS.
"Que se acuerde de todas tus ofrendas; que acepte tus holocaustos". Dios no olvida, así que David pronuncia estas bendiciones con completa confianza. Todas las HAZAÑAS realizadas en Su nombre y para Su gloria son recompensadas.
El siguiente "Que..." va dirigido a los anhelos del corazón, nuestros DESEOS. "Que te conceda lo que tu corazón desea... ¡Que el Señor cumpla todas tus petiticones!" El mundo podrá ver nuestros problemas, podrá ver nuestros esfuerzos y acciones. Pero no siempre ve nuestros secretos. Nuestros deseos, nuestros planes, nuestras peticiones, nuestro llanto interior de angustia y dolor, todo eso David se lo confía al Señor en esta bendicioón. Esperamos en el Señor, que puede ver en los sitios secretos, para producir esa alegría, esa celebración del renacimiento de la renovación en nuestros corazones. David concluye: "Éstos confían en sus carros de querra, aquéllos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios" (20:7).
Thursday, March 20, 2014
Es Suficiente
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Obstáculos enormes. Cosas imposibles. Desafíos abrumadores. Gedeón era un granjero pobre, que tenía que esconder sus cosechas de los madianitas que habían derrotado y sometido a los israelitas. Ya la supervivencia era desafío suficiente. Y entonces llega Dios y le ordena que desaparezca a esos chupa sangre de la faz de la tierra. Comprensible, Gedeón está indeciso en cuanto a ser voluntario, o ser reclutado.
No puedo hacerlo, soy muy débil, murmura Gedeón dentro de su pecho (Jueces 6:16).
Gedeón no tenía el beneficio de esta promesa de los escitos de Pablo: "Te basta con mi gracia...mi poder se perfecciona en la debilidad...gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo...me regocijo en debilidades...insultos, privaciones, persecuciones y dificultades...cuando soy débil, entonces soy fuerte" (2 Corintios 12:8-10).
Aquí el problema es más grande. Gedeón conocía las historias de los actos de Dios en las vidas de Su pueblo (Jueces 6:13). Sin embargo, debido a que no había visto esos milagros durante su propia experiencia con Dios, Gedeón dudaba de que Dios estuviera realmente con él. Su problema era básicamente de confianza, fe, creer en lo que no podía ver.
Dios no se lo hizo fácil a Gedeón. Él le ordenó al joven ir "con la fuerza" que tiene, aunque Gedeón siente su debilidad hasta el fondo del alma. El Señor le pidió que creyera en lo que no podía ver. Él envió a un temeroso granjero a convertirse en un valiente capitán del mini ejército del Señor. Él quipó a Gedeón con una lámpara, una jarra y una promesa: "Yo estaré contigo". Y Gedeón ganó.
A veces Dios no nos bendice con una gran fuerza, o con una gran fe. Él simplemente toma lo poquito que ofrecemos en obediencia y hace grandes cosas con ella.
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