"" —Salmo 102:18-22 NVI.
Que se escriba esto para las generaciones futuras, y que el pueblo que será creado alabe al Señor. Miró el Señor desde su altísimo santuario; contempló la tierra desde el cielo, para oír los lamentos de los cautivos y liberar a los condenados a muerte; para proclamar en Sión el nombre del Señor y anuniciar en Jerusalén su alabanza, cuando todos los pueblos y los reinos se reúnen para adorar al Señor
Estoy en transición, dejando un área de ministerio por otra. Ha sido un período de dudas personales; las alzas y bajas de querer, y no estar segura de poder hacer.
No hay ningún lugar a ser evitado que no sea un lugar fuera del diseño divino de Dios. Cuando tomamos decisiones, siempre hay un versículo al cual nos aferramos, así como el hombre que se ahoga se aferra al salvavidas. Esos versículos se convierten en nuestro contrato con el Señor para hacer Su voluntad, y ser lo que Él quiere que seamos.
Esta mañana recibí mi contrato del Señor.
Salmo 102 está titulado: "Oración de un afligido que, a punto de desfallecer da rienda suelta a su lamento ante el Señor". Al principio, no pensé que pudiera identificarme con la desesperación del salmista. Él habla de huesos quemados, un corazón marchito, falta de apetito e insomnio, entre otros males. Entonces me di cuenta de que, a cierto nivel, se podía comprender. La tensión ha afectado mi bienestar físcio. Por largo tiempo no he tendio deseos de hacer nada, tal vez esa fuera mi expresión del corazón marchito del salmista. Yo no perdí mi apetito; ¡yo comí demasiado! El insomnio no estaba en mi lista de traumas de transición, pero sí mi deseo de dormir más de lo necesario.
El Señor escuchó al salmista, y me escuchó a mí.
Y escribiré: para hacerlo conocer; para contarle al mundo, que Él miró hacia abajo a la situación apremiante de la humanidad, e intervino en nuestro tiempo y en nuestra historia para rescatarnos de nosotros mismos, y de la mano del enemigo. Escribiré de manera que esta generación, y la otra, lo conozcan y lo alaben. Escribiré para que Su nombre sea declarado.
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Thursday, May 14, 2015
Thursday, September 4, 2014
Terminar Bien
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Nuestras vidas están llenas de pequeñas inconsistencias, Nos ejercitamos fielmente por semanas, entonces saltamos una sesión, luego dos, después tres, hasta que realmente no estamos haciendo nada. La dieta comienza bien, tan sólo para terminar haciendo esfuerzos para continuar al pasar el tiempo. Comenzamos nuestro camino devocional con Dios con gran entusiasmo, y poco a poco otras cosas nos ocupan y nuestro tiempo con Dios se vuelve esporádico y apurado.
Ninguno de nosotros es único, tarde or temprano todos tenemos esa clase de lapsos. Asá no fue la excepción.
Los trienta y seis años de Asá como rey de Judá marcaron el comienzo de una espiral espiritual cuesta abajo, la cual terminó con su muerte a los cuarenta y un anõs como rey. ¿Por qué decidió repentinamente Asá depender de acuerdos realizados con las naciones a su alrededor cuando ya había aprendido de manera espectacular que confiar en Dios era suficiente?
Para empeorar las cosas, cuando Asá fue recriminado por el mensajero de Dios, Jananí, Asá lo metió en prisión y descargó su ira oprimiendo a su pueblo. Al parecer, aquí ocurrió un cambio total de personalidad. Aún cuando Dios afligió a Asá con enfermedades "él no buscó la ayuda del Señor, sólo la de sus médicos".
Asá comenzó bien, y terminó mal, una condición que debemos tratar de evitar. Las promesas que brotan a través de la historia de Asá nos recuerdan, que Dios está presente para ayudarnos a terminar bien. "...manténganse firmes y no bajen la guardia, porque sus obras serán recompensadas...EL SEÑOR recorre con su mirada toda la tierra, y está listo para ayudar a quienes le son fieles" (2 Crónicas 15:7; 16:9a).
Thursday, January 30, 2014
El Punto del No Retorno
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¿Deja Dios alguna vez de buscar alcanzarnos? Hay casos registrados en las Escrituras sobre personas que alcanzan el "punto del no retorno", cuando no pueden responder al llamado de Dios aunque quisieran. Ese es el caso en Éxodo 9.
Dios había mostrado Su poder a Egipto a través de las seis plagas, y a pesar de las promesas sin fin y de las exhortaciones de sus consejeros, el faraón se ha negado a permitir que los hijos de Israel dejaran el país. Sin embargo, después de las seis plagas, cambia el tono y las Escrituras dicen, no que faraón era duro y obstinado para responder a los actos de Dios, sino que DIOS lo hizo duro y obstinado para que no respondiera.
El momento llegó cuando habían cosas más grandes que considerar que un derecho individual a negarse y tener después una nueva oportunidad.
"El Señor le dijo a Moisés: 'Ve a hablar con el faraón. En realidad, soy yo quien ha endurecido su corazón y el de sus funcionarios, para realizar entre ellos mis señales milagrosas. Lo hice para que puedas contarles a tus hijos y a tus nietos la dureza con que traté a los egipcios, y las señales que realicé entre ellos. Así sabrán que yo soy el Señor'" (Éxodo 10:1-2).
Moisés no sabía que el faraón había alcanzado el punto "del no retorno", hasta que Dios se lo dijo. Sin embargo, aún cuando él sabía que el faraón no se iba a liberar de los designios de Dios, Moisés continuó pidiéndole al faraón que dejara ir a Su pueblo.
Aquí hay una lección que aprender. No sabemos (a menos que Dios escoja decirnoslo) cuándo el punto del no retorno llega. En vez de especular, y en vez de rendirnos en nuestra lucha por alguien, debemos continuar trabajando por esa persona. Si él o ella no responden, no es asunto nuestro. Está en manos de Dios. Él aún tiene un plan que realizar en esa persona, sin importar si responde o no, tal como hizo en el caso del faraón.
Thursday, March 14, 2013
Ninguna Piedra Sin Voltear
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Muchas veces en las Escrituras encontramos que Josué hizo todo lo que Dios le pedía: "Así Josué conquistó toda aquella región...según el mandado del Señor, Dios de Israel" (10:40) ... "Josué cumplió con todo lo que el Señor le había ordenado" (11:9) ... "Josué conquistó todas las ciudades...Así obedeció Josué con todo lo que Moisés, siervo del Señor, le había mandado" (11:12) ... "Así logró Josué conquistar toda aquella tierra, conforme a la orden que el Señor le había dado a Moisés..." (11:23).
Esta conquista costó la vida de incontables personas. Técnicamente ellos no eran enemigos de Israel, ellos simplemente ocupaban la tierra que Dios le había dado a Israel. Sin embargo, ellos eran enemigos de Dios (11:20). Israel se convirtió en instrumento del juicio de Dios sobre personas que lo rechazaban.
¿Podemos imaginar que Josué, o Israel, disfrutó lo que se convirtió en una matanza a gran escala? Es poco probable. Ellos simplemente hicieron lo que Dios pidió. Ese es un punto importante. Josué e Israel hicieron exactamente lo que Dios les dijo que hicieran, nada más, nada menos. Cualquier otra cosa hubiese vuelto contra ellos ese mismo juicio.
Con frecuencia no obedecemos a Dios totalmente. En otras oportunidades, vamos más allá de lo que nos pidió. Ambos extremos están mal. Rebotamos de la "inexactitud" al legalísmo, cuando lo que Dios pide es que sigamos Sus instrucciones. 1 Juan 5:3 dice: "En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y éstos no son difíciles de cumplir...". ¿Por qué no son difíciles de cumplir? Porque no tenemos que usar maneras para suavizarlos y acomodarlos a nuestra conveniencia, o "mejorarlos" para inflar nuestra propia rectitud. Simplemente debemos hacer lo que Josué hizo: "no dejó nada sin hacer de todo lo que el Señor ordenó".
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