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Thursday, July 11, 2013

Garantías Divinas

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"El Señor Todopoderoso ha jurado: Tal como lo he planeado, se cumplirá; tal como lo he decidido, se realizará...Esto es lo que he determinado para toda la tierra; ésta es la mano que he extendido sobre todas las naciones. Si lo ha determinado el Señor Todopoderoso, ¿quién podrá impedirlo? Si él ha extendido su mano, ¿quién podrá detenerla?" (Isaías 14:24, 26, 27 NVI.

"¿Por qué Dios no hace algo?" Esto, o algo similar, es el grito del corazón cuando nos enfrentamos a un evento inaceptable, ilógico, inexplicable que niega todo lo que creemos respecto a cómo deben ser las cosas. ¿Qué está esperando? ¿Por qué parece tan impotente? ¿Tan silencioso?

Nuestra visión de Dios es tan estrecha, tan limitada, tan coloreada por lo que consideramos lo razonable, lo lógico, lo sensible; en otras palabras lo que es bueno para nosotros. Si Él no acúa de la manera que queremos o esperamos, dudamos de que Él pueda actuar, o que tan siquiera le importe.

Con frecuencia le damos a Satanás más poder del que le atribuimos a Dios. Tal vez esa sea nuestra manera de explicarnos a nosotros mismos por qué Dios no actúa como queremos, o esperamos, Hablamos de Satanás como el "principe de este mundo" ¡olvidando quién es el Rey! Los reyes siempre triunfan sobre los principes.

Lo cierto es, que Dios se ha permitido a Sí mismo ser entendido hasta cierto punto; después de eso Él permanece un misterio para nuestras limitadas mentes. Lo cierto es, que Él cumplirá lo que ha planeado, nos guste o no, lo entendamos o no, participemos en ello o no.

Nadie, humano or no, puede detenerlo, o frustrarlo, tal como nos lo recuerdan estos versículos. Lo que Él decidió, eso será.

¿Nos hace esto peones en el juego; piezas a ser movidas sin orden? No, la promesa nos deja con la absoluta seguridad de que Dios, a cuyo lado nos hemos alineado, realizará Su plan perfecto para nosotros sea como sea. Nuestra fe en Él como un amante y preocupado Padre nos asegura que el plan es bueno: nos gustará el resultado.


Thursday, December 6, 2012

Las Decisiones de Otros

Hechos 26-28


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"Pero ahora los exhorto a cobrar ánimo, porque ninguno de ustedes perderá la vida; sólo se perderá el barco. Anoche se me apareció un ángel del Dios a quien pertenezco y a quien sirvo, y me dijo: 'No tengas miedo, Pablo. Tienes que comparecer ante el emperador; y Dios te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo'". —Hechos 27:22-24 NVI

Pablo está en camino a Roma. Él sabe que esa es la voluntad de Dios para su vida, y para su muerte. Junto con muchas otras ilustraciones que tenemos en las Escrituras, la vida de Pablo nos recuerda que Dios tiene un plan perfecto para nuestros días y cada uno de ellos está numerado.

A veces, las decisiones de otros tienen un efecto negativo en nuestras vidas. Eso sucedió aquí. Pablo le advirtió al líder de la seguridad que no debían dejar el puerto. El clima era demasiado impredecible en esa época del año (Hechos 27:9-11). Su consejo no fue escuchado.

Como consecuencia, el barco en el cual Pablo navegaba estaba en peligo de naufragar con todos a bordo; excepto que Dios quería a Pablo en Roma, ¡no cuarenta brazas bajo el mar!

Sin duda, había un estado de pánico general ante la posibilidad de morir en el mar. Requirió una persuasión poderosa para calmar los corazones de todas las almas a bordo de la nave de Pablo. Así que Dios le mandó a Pablo un mensaje de esperanza, entregado por un ángel. Era suficiente reunir a los marineros y pasajeros alrededor de Pablo y evitar que hicieran algo insensato mientras Dios los ponía a todos a salvo.

La lección para nosotros aquí es una de aliento. Aún cuando las decisiones necias de alguien tenga consecuencias que no habíamos planeado, podemos tener la certeza de que Dios llevará a cabo su plan perfecto en nosotros a pesar de las circunstancias imperfectas.

Ese conocimiento debe impedir que reaccionemos indebidamente cuando las circunstancias son menos que perfectas; dependiendo con confianza, y esperando en el Señor que Él llevará a cabo Sus planes a pesar de los de cualquier otro.