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Thursday, January 8, 2015

Historia Repetida

charlesmccaul.wordpress.com (Google Images)
"...ella es mi hermana" —Génesis 26:7 NVI

Parecemos condenados a repetir los errores del pasado. Tal vez Abraham nunca había compartido con su hijo Isaac, los errores que él había cometido mientras estuvo en Egipto (Génesis 12:10-20) o el hecho de que volvió a repetir más tarde la misma ofensa en diferentes circunstancias (Génesis 20:1-17). La historia sucedió así: Abraham temía que alguien lo asesinara para apoderarse de su hermosa esposa. Para protegerse, dijo a todos que Sara era su hermana. No era exactamente una mentira; ella era su media hermana (Génesis 20:12). Pero tampoco era la verdad. La fe de Abraham era débil ante la posibilidad de un peligro imaginario.

Estando o no en conocimiento de que su padre había cometido este pecado, Isaac cometió el mismo error que su padre. Una hambruna obligó a Isaac a llevar a su familia a Gerar, y cuando le preguntaron sobre Rebeca, él dijo que era su hermana, temiendo que algún hombre envidioso lo matara por ella (Génesis 26:7). Sara era la media hermana de Abraham, pero Rebeca no tenía ninguna relación cercana con Isaac. La media verdad de Abraham se convirtió en la completa mentira de Isaac. La historia se repitió, haciéndose peor en el proceso.

Ningún padre puede aceptar responsibilidad por cada acción de sus hijos, en particular si son hijos adultos. Sin embargo, en cada padre recae la responsibilidad de ser honesto con sus hijos sobre los errores que él ha cometido. Esa sinceridad sirve de ejemplo y de advertencia.

Quizá Isaac hubiera repetido el error aunque Abraham hubiese compartido con él las lecciones que había aprendido de sus experiencias. Por otra parte, tal vez Isaac no hubiese aprendido la lección, y hubiera cometido el mismo error de todos modos. Las decisiones del hijo, y las consequencias que estas provocaron, debieron ser asumidas por él, pero el silencio de parte del padre lo hizo cómplice del crimen de su hijo.

Una historia no tiene por qué repetirse, si la escuchamos y aprendemos de ella.


Thursday, December 11, 2014

Porqué No Rendirse

mennoknight.wordpress.com (Google Images)
"Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémos a la fe que profesamos. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitamos" —Hebreos 4:14-16 NVI

La gente protesta porque la vida cristiana es demasiado difícil de vivir. Durante los momentos difíciles con frecuencia nos sentimos tentados a renunciar. ¿Cómo puede alguien esperar que vivamos bajo los estándares de Dios? Aún Dios mismo sabe lo imposible que esto es. Él debe estar tan cansado de escucharnos confesar los mismos pecados y fallas como nosotros de confesarlos. ¿Cómo podemos regresar de nuevo y pedir a un Dios santo que nos perdoné? Por qué no simplemente rendirnos?

El escritor en Hebreos acaba de decir a sus lectores que no "endurezcan sus corazones" (Hebreos 4:7), una forma elegante de decir no te rindes y te alejes.

¿Por qué nos sentimos tentados a rendirnos? Sospecho que es porque olvidamos que estamos confesando a Alguien que conoce exactamente lo difícil que es vivir bajo los estándares de Dios. Nos engañamos al pensar que Dios no entiende. Pensamos que Él ha perdido la paciencia con nosotros porque Él nunca ha vivido en un mundo real con problemas reales.

Pero Él sí lo ha hecho. Cristo se convirtió en hombre. Enfrentó cada tentación que podemos enfrentar. Él no pecó, pero conoce por experiencia personal lo difícil que es no hacerlo. A decir verdad, es más difícil no pecar que de hecho pecar. Ese es el punto.

Porque Él sabe y comprende, no debemos desanimarnos y pensar que simplemente no podemos volver a Él con todas esas luchas y fallas. Podemos, y debemos. Él nos invita a recibir la misericordia y la compresión que tan desesperadamente necesitamos para poder seguir en la vida.